
Siempre lo supe, que me irìa algùn dìa. Nunca nadie fuè a ver como mis deditos pisaban las teclas de mi sinte. Tengo miedo de volver con delicado pero tambièn la seguridad de no volver.
Agosto de 2006
Encerrada en el baño de un bar.
Bajè la tapa de un retrete y estoy sentada con el seguro de la puerta por dentro. Ya no siento, nisiquiera puedo llorar, eso de no tener amigos ya lo sabìa, nadamàs me engañaba un poco en esa vida que encierra el monitor.
Ayer si pude llorar y llorar mientras tocaba el polosaurio porque el sonido era como de cajita musical, dulce, triste, con una textura como oxidada, polvorienta, como a eso que huele el abandono.
A nadie le importa nadie, eso tambièn ya lo sabìa pero me hacìa la que no, para no llorar. Mamà dice que yo le importo, aunque no me dijera lo sabrìa porque eso es algo que se siente, a veces no siento nada, ni de mi papà, por eso lloro cuando Diego se siente mal, porque papà me mira con ternura, es como si me quisiera...
cuidar el corazòn no es fàcil, ni difìcil, es como ni kinder me lo supo explicar, como dijo kandi: "a veces la vida es rara".
Un dìa dije que no creìa nada ni a nadie, mentìa. Ahora me consta, no confìo, no creo, no siento, aùn no he quitado el seguro de una puertita gris, no quiero mirar.
Ando abandonada, quisiera volver a casa, no sè a donde irè, olvidè a Valentina y si ya era supersticiosa ahora lo soy màs. Todo saliò mal y no es novedad. Hoy es un dìa patètico, como yo cuando soy la indecisiòn ante el camino con sus rutas y atajos. Hay algo que se va, yo lo sè, no sè que es aquello que se esfuma pero se està alejando.
Ayer despuès de charlar con kandi me quedè llorando con mi polosaurio, llorè y llorè, se me acabaron las làgrimas, seguro por eso no empapo èste papel. No sè si pueda.
No se si pueda quitar el seguro y llorar, el doctor me detectò hace años ojo seco.